martes, 7 de noviembre de 2017

Reencuentro feliz

      Hoy es un día especial en México. También para mi familia, pues. Mi mamá ha ido a recoger las flores de cempasúchitl bien temprano para escoger las más vistosas. La abuelita, que cocina requetebién, está en los fogones preparando pan de muertos y calaveritas de azúcar; va a hacer una de chocolate y le va a poner mi nombre porque sabe que es la que saboreo más. Mi hermanito Juan José recorta figuras en el papel de China, así mismito como yo lo enseñé. Y mi papá está tomando tragos de mezcal mientras aguarda.
     Mi mamá quiere que estén todas las ofrendas dispuestas en el altarcito para cuando llegue la noche. Las flores bien cortadas, las velas encendidas, el papel picado de colores, la jícara con agua, las frutas de nuestro huerto, mis juguetes preferidos y mi foto de comunión bien lucida en el centro.
     Mi mamá, la abuelita y mi hermanito están muy contentos porque, después de un año ausente, cuando caiga el sol vamos a poder platicar lindo otra vez. El que llora y parece enojado ahoritica es mi papá. El pobrecito tiene miedo de que le cuente a mamá que fue él quien me ahogó cuando yo me resistí para que no me forzara de nuevo.

© Erminda Pérez Gil

#DíadelosMuertos

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